D-34. Un principio de crueldad.
Hoy descanso, paro, lo aparco, dejo pasar el día y posiblemente el fin de semana. Ayer se me resbaló el taladro y la última broca buena de cobalto (1,60€) se fue al garete. No cejo mas me alejo. Observando en el silencio de la noche mi zona de trabajo, que sorprendentemente mantenía un orden, una organización inusitada; me dí cuenta de cuanto había avanzado, cuanto llevaba recorrido en soledad, conté las horas en el cuaderno y surgió una cifra, demasiado abultada. Supongo que era el momento de hacer un último cráter, el más especial de todo y del que nadie tendrá noticias jamás a no ser que lea estas letras o preste un especial interés en todas y cada uno de las referencias. He incluido de motu propio en el Atlas Lunar Óptico un nombre, un astroblema dedicado a un ser muy especial y que pese a que se le reconoce mucho, no tenía ni un pequeñísimo cráter con su nombre. He escogido uno pequeño, reciente y muy bien formado, de albedo alto y visible con un buen refractor. Hoy es un crá...