D-40. Velocidad de crucero.
Ave terrícolas, aquí el reporte de progreso del primer Atlas Lunar Óptico. Los días pasan y las tormentas hacen que quedarse en casa con el A.L.O sea un placer. Escuchar la lluvia golpear la ventana y ver como poco a poco las referencias atiborran sobretodo la cara visible mientras se apura el café de la cafetera es sencillamente genial. Además he hecho la limpieza de equinoccio y he recuperado un Zen necesario en este tipo de trabajos. La nueva abundancia de referencias largas y una fibra un poco más rígida hacen que el trabajo avance y solo hoy han caído 157 referencias, sobretodo lagos y montes pues he decidido tener ante todo completo el casillero de accidentes topográficos siendo que los cráteres más importantes ya están ubicados. Han aparecido unas traviesas para el refuerzo central y la instalación de las bisagras y no hago más que planificar en mi cabeza esa última maniobra. Os dejo por aquí este pequeño desorden ordenado con todas las herramientas que he ido gastando.
De izquierda a derecha: Atlas 1, Atlas 2, Hojas de cuter, bisagras para el doblado, destornillador, el mando de la luz (a veces necesito localizar una referencia que no se ilumina bien y con oscuridad es mucho más fácil), pilas (debería haber comprado recargables, brocas de precisión, agujas, jeringuilla, pegamento en spray, lima, mecheros varios, gafas de precisión, láser adaptado, limpiagafas, pinzas, goma de borrar, permanente negro, cutter, alicates de punta, cinta métrica, cinta aluminizada para empalmes, tijeras, engletadora y sierra de costila, taladro sin cables, lijas, gavetas de pintura, guata, maderas, tripode, binoculares y la herramienta más indispensable, el móvil. Ah si y por supuesto la fibra óptica.
Y la pobre que sujera las fibras es una Dahon de 1984 que espera paciente a que el tarrer se libere de espacio para terminarle de arreglar el buje trasero pero no será hasta después del 37 Minerval.


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