D-27. Sobre premios y premios en sobre.
Hola gente de Tierra-3. Ayer pude acudir a una suerte de mezcolanza entre charla introductoria a la astrofotografía y entrega de premios embebida. Uno que apenas ha rascado nada en el mundo de la astrofotografía pero que tiene asentados conocimientos sobre la captura de imágenes y todo su proceso no puede sino recelar. ¿Estamos ante el nacimiento de un nuevo tipo de ciencia o de arte? No me gustaría divagar mucho sobre este asunto pero las pomposas y recargadas composiciones de nebulosas y galaxias son un efecto. Gracias a los telescopios y los microscopios podemos magnificar lo terriblemente pequeño, ampliar un objeto hasta límites insospechados y maravillarnos ante su descubrimiento incluso. Ahora bien, no podemos inventar, en todo caso interpretar, tomar prestado un color para evidenciar ciertas estructuras, composiciones elementales pero no podemos hacer pretender creer a alguien que el Universo es multicolor, radiante y saturado pues esa no es la verdad. Una verdad que está siendo ¿ignorada, ocultada o simplemente obviada? El universo es, a efectos prácticos, infinito, frio y para nuestro ojo en blanco y negro, poquísimos son los colores que sobreviven las distancias interestelares y cuando estos atraviesan la atmósfera sencillamente se distorsionan y casi desaparecen. Los comerciantes de telescopios hacen caja con esto y son muchos los artificios que se están desarrollando para ver lo que no podemos ver, cacharritos hipertecnológicos como el seestar u otros más avanzados que engañan al observador haciéndole mirar incluso por un ocular, un ocular que no es otra cosa que una pantallita de ordenador. Un compañero de AVA al que tengo en buena estima ganó un desmerecido segundo premio y digo desmerecido pues merecía el primero con su Luna Mineral. Él forzó lo que la vista es incapaz de ver gracias a una elaborada captura de fotografía planetaria y lo hizo con una intención nítida y sin engañar a nadie, quería mostrar las diferencias en la superficie lunar, diferencias que permiten descubrir su composición mineral superficial. Un efecto con un propósito y esa es la licencia. Nadie va a mirar por un refractor Luna y va a ser capaz de ver color alguno salvo algunas diferencias de intensidad en la superficie silícea. Sin embargo los "vendecatalejos" se ufanan en imprimir en las cajas de sus carísimos tubos estas y otras irrealidades que solo son publicidad engañosa. Todo un negocio del que estamos siendo parte activa y del que solo unos pocos hacen caja. Salí de la entrega de premios más decidido que nunca a ser astrónomo observacional puro.

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