D-72. Los porqués de un Atlas Lunar Óptico.

 Pese a que el progreso del Atlas Lunar Óptico continua imparable ayer tuve que atender a la familia y ausentarme durante todo el día y parte de la noche con lo que este será el primer día desde el 1 de Agosto en el que no fibraré ni una sola referencia. Escribo esto desde el móvil camino a una reunión familiar mientras pienso, literalmente en la luna. Mi mujer cuando me nota ausente sonríe; sabe que estoy en la luna, con la luna, paseando entre el listado y recorriendo mentalmente todos esos valles, cráteres y montes. Entonces la veo sonreir y a este selenita le regresa la cabeza a la tierra dónde todo es menos reconocible. (...)

Un familiar, al más puro estilo cuñado, después de dos copas de vino y ya más suelta la lengua, ha espetado con menos cortesía que cultura "¿Y porqué un Atlas Lunar?" Sin embargo la pregunta es válida y lo cierto es que yo mismo me la he formulado casi a la vez que me la he respondido; tantas veces y de formas tan incompletas que hoy he sentido la necesidad de unir todas esas respuestas para construir un motivo sólido con muchos porqués.

Los porqués de un Atlas Lunar Óptico.

1.Por que siempre me han fascinado los Atlas, la cartografía, la topografía... en definitiva la geografía me parece una disciplina tan exigente que aúna tantas ciencias y medios como necesite para conseguir su fin. El ser humano es geógrafo desde que nace, con la mirada recorremos los rincones que nos rodean en la cuna, en pocos meses formamos el mapa mental de la casa familiar, pronto con los primeros viajes formamos esa primera red de caminos que nos llevan a los lugares de nuestro interés y conforme nuestra libertad aumenta, crece con ella la necesidad de descubrir un nuevo lugar, otro rio, otro valle, otras ciudades, paises, cimas... Si te has entregado a esa sencilla gesta, la de formarte tu propio Atlas en la tierra llega un momento en el que levantas la mirada y redescubres ese otro mundo, la otra esfera por recorrer, aunque sea con la mirada, a vista de pájaro, y que siempre ha estado ahi. Luna.

2.Por que es un sencillo deleite. Montar un sencillo telescopio, a ser posible refractor y siempre con erector, que nos traiga la imagen del astro hasta poder entender lo que estamos viendo, era algo reservado hasta casi antes de ayer a muy pocos. Yo tuve la suerte de hacerlo desde mi más tierna infancia junto a mi Iaio Pascual y sé que lo seguiré haciendo siempre que tenga uso de razón. Luna es un paisaje casi inmutable, eterno, sereno y que a la vez encierra mil rincones por descubrir. 

3.Por que al recorrer Luna uno siempre necesita un mapa, uno ágil y rápido de consultar. A partir de ciertos aumentos el paisaje empieza a ser extraño, el terreno es dificil de reconocer y cuando las referencias conocidas desaparecen necesitas saber dónde estás, que es eso que estas viendo tan claro y definido esa fría noche de primavera con ese "seeing" tan espectacular.

4. Por que el día que imaginé el Sistema del Atlas Lunar Óptico no pude sacármelo de la cabeza. Era como la astilla que no te deja caminar tranquilo, no hasta que pares y te la saques de la planta del pié; la única manera de sacarme aquella astilla era haciendo no uno sino el mejor que pudiera y estuviera a mi alcance. Soy una persona de muchos recursos pero el económico no es uno de ellos. Diría que paso con lo justo precisamente porque esa es la consideración que tengo del dinero, lo demás me parece injusticia, sinrazón, despilfarro en un mundo que no aguantará mucho más. Y sin más lo hice, lo estoy haciendo, reciclando, recuperando, recomponiendo y aprovechando todos los regalos que el Universo me deja por el camino y creo que está saliendo bastante bien.

5.Por un extraño odio que no termino de entender. Me apunté a AVA con el cursillo de Astronomía que organizan, junto con ese cursillo se incluía la membresía de seis meses. Meses en los que no pude ver la Luna, noches en las que se huía de su resplandor casi detestándola. Todos allí miraban el calendario y el reloj temerosos de su salida y ansiosos por su puesta. Su magnitud velaba sus ansiados objetos de cielo profundo y desdibujaba las constelaciones que necesitaban para localizarlos. Un par de libros y un viejo mapa casi indescifrable fue lo único que pude encontrar sobre Luna. Hacia falta, necesitaban verla de cerca otra vez y además de una manera totalmente distinta y sorprendente como siempre es Luna.



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