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Saludos, esta semana de (no) vacaciones y con una canícula de justicia no han sido impedimento para que el Atlas Lunar Óptico detenga su proceso. Con jornadas maratonianas nocturnas le hemos arañado horas al día y grados al termómetro para conseguir alcanzar unas 200 referencias bien situadas tanto (sobretodo) en la cara visible como en la cara oculta. Empiezo a pensar que los casquetes polares han sido un error pues contados son los cráteres que llevarán nombre pero al menos Shakelton ya tiene el suyo.
Entre todas las tramadas de fibra óptica hemos descubierto que las más cortas son de una sección inferior y muy difíciles de trabajar pero por otro lado ofrecen más precisión y luminosidad a la hora de señalar el punto en cuestión. Es interesante ver el comportamiento de la fibra cuando se calienta para generar el punto de mayor luminosidad y como un calentado gradual acercándole la llama del mechero poco a poco forma una preciosa cuenta cristalina muy luminosa y visible aún de escorzo; así como cuando la llama prende la fibra, sumamente inflamable, esta se oscurece y se forma una esfera ambarina que apenas transmite luz. Un material complejo de emplear pero que ofrece un resultado muy satisfactorio. Hemos aprendido a recargar mecheros eso si.
Tras la jornada del 1 de Agosto de 2024 esta era la escena, poco esperanzadora, de referencias fibradas en la luna. (Arriba) Siete dias después y con jornadas de 4 horas nocturnas este es el panorama actual (abajo).
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